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El responsable de la campaña de Energía Nuclear de Greenpeace,
Carlos Bravo, dio a conocer hoy la existencia de fugas del isótopo
radiactivo cesio-137 al río Tinto procedentes de las más de 7.000
toneladas de material contaminado radiactivamente por el accidente de
Acerinox en Cádiz de 1998. En declaraciones a los periodistas, Bravo explicó que estas 7.000
toneladas de material radioactivo "contaminadas" con cesio "se
enterraron de forma incontrolada en el denominado Centro de
Recuperación de Inertes (CRI) número 9, ubicado en las Marismas de
Mendaña, tras el accidente de Acerinox".
En este sentido, y tras señalar que las fugas fueron descubiertas
por un grupo de expertos internacionales en materia de protección
radiológica pertenecientes a Greenpeace, el ecologista aseveró que el
cesio "está saliendo ya al medio ambiente, contaminando al río Tinto",
lo que, a su juicio, "es algo muy grave, pues el cesio es un material
muy radiactivo y peligroso para la salud humana".
Al hilo de ello, Bravo aseveró que, "supuestamente, desde el año
2001 Egmasa había puesto en marcha un plan de vigilancia radiactiva
para controlar, con la supervisión del Consejo de Seguridad Nuclear,
durante al menos 30 años, la evolución de este vertido de materiales
contaminados por cesio-137 y evitar su intrusión en el medio ambiente".
El representante de Greenpeace puso de manifiesto que, "tras el
descubrimiento de esta fuga, se demuestra que, o bien ese plan no
existe o bien ha sido un absoluto fracaso", al tiempo que acusó al
Consejo de Seguridad Nuclear, al Ministerio de Industria y a la Junta
de Andalucía de haber actuado de forma "altamente irresponsable" al
verter esos residuos "de forma incontrolada, provocando un grave
problema de contaminación radiactiva".
Así, Bravo consideró que estos materiales "se tendrían que haber
tratado como residuos radiactivos desde el primer momento", pero señaló
que los distintos organismos implicados "acordaron no considerarlo así
y, por lo tanto, no confinarlos en el cementerio nuclear de El Cabril".
RADIACTIVIDAD DIEZ VECES SUPERIOR A LA PERMITIDA.
"En su lugar se decidió verterlos en el CRI-9, tratando de
camuflarlos entre la radiactividad de los fosfoyesos vertidos por
Fertiberia en las marismas y recubrirlos de una capa de arcilla", según
prosiguió el ecologista, que informó de que la organización Greenpeace
está estudiando en estos momentos posibles actuaciones legales con el
fin de que se depuren responsabilidades en este asunto.
Del mismo modo, señaló que, según las muestras tomadas, el nivel
de radiactividad de estos materiales contaminados con cesio "es diez
veces superior al permitido" y puso como ejemplo que "si un ciudadano
se quedara allí permanentemente durante seis semanas, podría llegar a
tener los niveles máximos de radiactividad permitidos".
Este hallazgo se debe a un grupo de expertos internacionales en
materia de protección radiológica pertenecientes a la organización
ecologista, que a instancias de Greenpeace España se han reunido desde
el pasado lunes en la ciudad de Huelva para analizar la problemática de
la contaminación radiactiva que sufren las marismas de los ríos Tinto y
Odiel.
Y es que, según explicó Bravo, el 12 de junio de 1998, "tras
ocultarlo a la opinión pública durante dos semanas, el CSN se vio
forzado a reconocer que la nube del isótopo radiactivo cesio-137 que
estaba recorriendo media Europa y había hecho saltar todas las alarmas
en el viejo continente se debía a un accidente en la factoría que
Acerinox tiene en Algeciras (Cádiz)".
Junta dice a Greenpeace que los informes hechos en las marismas de Mendaña "no han detectado ninguna anomalía"
La Delegación de Medio Ambiente de la Junta en Huelva aseguró hoy que los informes realizados en el denominado Centro de Recuperación de Inertes (CRI) número 9, ubicado en las Marismas de Mendaña, "nunca han detectado ninguna anomalía", respondiendo de esta manera a Greenpeace, que dio a conocer hoy la existencia de fugas del isótopo radiactivo cesio-137 al río Tinto procedentes de las más de 7.000 toneladas de material contaminado radiactivamente por el accidente de Acerinox en Cádiz de 1998.
Fuentes de la Delegación Provincial de Medio Ambiente informaron a Europa Press de que en esta zona se realizan hasta cuatro estudios anuales, uno cada trimestre, "mientras que de forma aleatoria también llevan a cabo estudios los técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)".
En este sentido, incidieron en que estos informes "no han detectado nunca ninguna anormalidad", al mismo tiempo que dieron a conocer que el próximo día 23 técnicos del CSN llevarán a cabo un estudio en la zona, el cual, según dijeron, "estaba previsto con anterioridad a lo manifestado hoy por la organización ecologista".
FUENTE: Europa Press
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